Acepción de personas.


Cuando era niña la
Venezuela que me rodeaba era un país de gente amable, cariñosa y bien hablada.
No importaba el color de la piel, ni la fe que se profesara, ni mucho menos el
color político. A la hora de la reunión y el compartir todos éramos venezolanos.
Recuerdo que a los más blancos o catires les decían «musiú»; podíamos
llamar «negrito(a)» a aquellos de pieles más tostadas, e incluso en
una familia de blancos, al menos catire lo llamaban el negrito de la casa. En
la calle existía una atmósfera de respeto en donde todos éramos simplemente
«venezolanos». 

En la Venezuela actual nos encontramos con un escenario completamente opuesto,
en el cual el color político ha determinado una actitud de favoritismo hacia
unos y de irrespeto e intolerancia hacia otros. El lenguaje soez se ha
convertido en parte intrínseca del lenguaje de aquellos que practican la
acepción de personas; de aquellos que excluyen a unos y sin atender al mérito o
a la razón favorecen a otros. El insultar y desmerecer a sus coterráneos se ha
convertido en una tarea que se exalta y aúpa desde las más altas esferas del
Gobierno; al parecer el injuriar a otros profiriendo toda clase de improperios
es una manera de halagar a los egos insaciables de los que se creen dueños de
Venezuela; y al mismo tiempo pareciera haberse convertido en toda una manera de
hacer lucro. Este fenómeno está mucho más radicalizado de un lado; sin
embargo, también he escuchado las 
más bajas
expresiones del lado opuesto. 

Muy lamentablemente nos hemos convertido en una nación de enfermos de odio,
legándole a las nuevas generaciones una herencia de amargura, de intolerancia y
de dolor; porque eso es lo que genera el odio, primero amargura y después
dolor. Con la soberbia con la que se han envanecido muchos en nuestra nación,
han quedado totalmente ciegos para ver al país desde otra perspectiva y
considerar como iguales a aquellos que se oponen a su pensamiento. La única
fuerza que los mueve es el odio arraigado en sus entrañas que les carcome tanto
sus cuerpos como sus almas. Es imposible aspirar a «establecer una
sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y
pluricultural» si en primer lugar, la ideología política nos hace ser
excluidos de un régimen que solo vela por aquellos que le hacen la venia.

Aún más, es imposible
aspirar a la «consolidación de los valores de la libertad, la
independencia, la paz, la solidaridad, la convivencia y el imperio de la
ley», bajo la visión tubular de un único pensamiento político y social.
¿Cómo piensan qué podría ser posible asegurar «el derecho a la vida, al
trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin
discriminación ni subordinación alguna»? ¿Cómo podría todo este sueño
hacerse realidad bajo la voluntad de quien es luz para la calle y oscuridad
para su casa? Bajo la mano rectora cuya ideología tiene como fundamento el odio
y su único fin es llevar a cabo su mezquina voluntad y solo su voluntad. El
artículo 57 de nuestra Constitución establece que : «Toda persona tiene derecho
a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por
escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello
de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse
censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por todo lo
expresado. No se permite el anonimato, ni la propaganda de guerra, ni los
mensajes discriminatorios, ni los que promuevan la intolerancia
religiosa».

Hoy hago valer este
derecho como mi derecho, soy una persona responsable, no me escondo bajo el
anonimato. Estoy en contra de los mensajes discriminatorios y de los
intolerantes hacia quienes profesamos una fe y hacemos uso de nuestra libertad
para expresarla. Declaro que mi única motivación al escribir es el bien de mi
patria. Soy tan venezolana como cualquiera de ustedes; en este país nací,
crecí, he estudiado, y trabajado. Aquí quiero seguir viviendo y ver a mis hijos
y los hijos de mis hijos florecer en la misma tierra a la cual amo profundamente.
¡Es mi Venezuela! ¡Es tu Venezuela! ¡Es la Venezuela de todos los que ha parido
esta patria!

Rosalía Moros de Borregales.

rosymoros@gmail.com

http://familiaconformealcorazondedios.blogspot.com

Twitter:@RosaliaMorosB

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#reflexionesparavenezuela



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