Banderas de paz.

En abril del año 1935
una singular reunión se llevó a cabo en la Casa Blanca presidida por el
presidente Roosevelt junto a 21 gobernantes de países del continente americano,
incluyendo a un representante de Venezuela; acompañados por el pintor y
filósofo ruso Nicholas Konstantin Roerich, quien más tarde sería postulado para
el premio Nobel de la Paz. El motivo de la reunión fue la firma del que fuera
luego denominado como el Acuerdo Roerich, dicho acuerdo consistió en abrazar
una bandera propuesta por el artista ruso, quien venía trabajando en esta idea
desde el año 1920, como la «Bandera de la paz» y junto con ella mostrarle
al mundo una visión de hermandad de las naciones a través de tres grandes
pilares de la cultura de la humanidad, a saber: la ciencia, el arte y la
religión.
Para el año 1957 la
bandera de la paz había sido ya aceptada por 77 países del mundo, incluyendo a
los países del bloque socialista de la época. El diseño de la bandera propuesta
por Roerich mostró un símbolo usado desde tiempos ancestrales, tres esferas en
color sangre derramada (magenta), rodeadas por un circulo que descansan sobre
un fondo blanco. Los tres círculos representan la religión, el arte y la
ciencia como las expresiones fundamentales de la cultura de la humanidad. La
primera motivación de Roerich fue la conservación de todos los monumentos
históricos, del arte y de la religión en tiempos de guerra. En el acuerdo se
expresa claramente que se deben considerar neutrales todos los espacios
destinados a la ciencia, la educación, el arte y la espiritualidad.
Sin embargo, al
escoger un símbolo usado por diferentes culturas en diferentes tiempos, Roerich
destacó que dicho símbolo podría también representar las realizaciones de la
humanidad en el pasado, presente y futuro dentro del círculo de la eternidad,
lo que lo llevó a expresar que cualquiera de las interpretaciones concluiría en
la representación de la vida humana. Debido al carácter de un símbolo universal
que en definitiva guarda el significado del misterio de la vida misma, y
después de todo el sufrimiento y daño que causó la II Guerra Mundial, este
significado cobró mayor resonancia. En la actualidad la Bandera de la paz
representa el derecho de los pueblos de la Tierra a vivir en paz y la
exaltación de los valores humanos como fundamento de la vida en el planeta.
La paz se encuentra
indivisiblemente relacionada con la vida misma. Sin vida el concepto de paz
pierde su significado, no tiene razón de ser. Es el ser humano quien le da vida
al concepto de paz. La paz es esa tranquilidad y quietud que se contrapone a la
turbulencia de la guerra. Ese sosiego que le dan al alma las circunstancias
apacibles de lo externo. Esa concordia que reina en ausencia de la pelea. Ese
estado de equilibrio entre nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y
nuestro cuerpo. El estado de armonía en el cual todas las manifestaciones de la
cultura fluyen para exaltar la creatividad del ser humano, y exaltar cada vez
más la vida. La paz es esa virtud de un corazón confiado, en amistad con sus
semejantes.
Pienso, creo y siento
que cada vez que un venezolano muere en manos del hampa, en cualquiera de sus
manifestaciones, muere la paz individual, muere la paz de nuestros hogares,
muere la paz de nuestras instituciones y muere también la paz de nuestra
nación. Con humildad de corazón, pero con la fuerza de una venezolana que ama a
esta patria, con la pasión de una madre que daría su vida para proteger la de
sus hijos, con el amor y la admiración de una esposa que desea envejecer al
lado de su compañero de vida, y con la fe cristiana que es el fundamento de mi
existencia, hoy les propongo que nos unamos, que nos congreguemos en diferentes
pueblos y ciudades para levantar millones de banderas de paz por la vida, para
exigir del estado nuestro derecho a la vida y con ella, nuestro derecho a la
paz.
«No hay camino
para la paz, la paz es el camino».
Mahatma Gandhi.
Rosalía Moros de Borregales
rosymoros@gmail.com
@RosaliaMorosB
IG:@letras_con_corazon
FB: Letras con corazón
#reflexionesparavenezuela




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