En una exposición de pintura en un pequeño pueblo amurallado en la Toscana-Italia, llamado San Gimignano, un crítico de arte observa minuciosamente una pintura con ninguna belleza para ser atractiva; sin embargo, con una precisión extraordinaria en la expresión de cada rostro. En el plano inferior de la obra se pueden notar cuerpos sin vida tendidos en el suelo, el miedo expresado claramente en el rostro de muchos soldados, la desesperación en algunos otros y el coraje en muchos. En el plano superior se puede ver a un soldado montado en un poste de electricidad. Cada milímetro de este plano superior de la pintura expresa un gran esfuerzo, el soldado tratando de reparar la línea de electricidad rota, la cual suponemos era de vital importancia. El nombre de la pintura puede observarse sobre el marco en el borde superior: Attraverso. 

Mientras el crítico de arte se pregunta el por qué del nombre de aquella pintura, el pintor comienza a narrarle a la audiencia la historia plasmada en el lienzo: Es un soldado, un experto en electricidad, un hombre que entiende su misión, que sabe que puede hacer un favor a todos. Uno que piensa en cada uno de los soldados que están en plena batalla debajo de sus pies. Si él restablece la línea, la luz alumbrará las tinieblas de esa noche. Aunque él podría morir en un abrir y cerrar de ojos debido al fuego cruzado a pocos metros de él, este soldado solo piensa en su deber de reparar lo que está roto, en su inmenso deseo de restablecer la línea.

Por momentos, siente que todo su esfuerzo se desvanece, deja de mirar los cables para recorrer con sus ojos todo el caos, sintiéndose totalmente solo e indefenso; las lágrimas corren por sus mejillas al descubrir los cuerpos de sus compañeros, despedazados, que yacen tendidos en el campo de batalla. En ese momento se siente más comprometido con la misión que le ha sido encomendada. Después de unas cuantas horas, cuando el cansancio casi lo vence, ensordecido, lleno de un miedo, que por momentos lo paraliza, que por momentos lo impulsa, se habla así mismo, recordando la máxima de no dejar a ninguno de los suyos atrás. Entonces, haciendo un último gran esfuerzo, antes que su cuerpo desfallecido le mutile el deseo, logra reparar aquella línea.

Luego de la narración de la historia que el pintor había plasmado en la pintura, el crítico de arte le encuentra sentido al nombre con el cual estaba siendo expuesta: Attraverso. Es una palabra de la lengua italiana, traducido al Castellano como: «por medio de», «a través de”. Gracias al compromiso de un hombre, a su perseverancia en medio del caos, la línea ha sido restablecida, con ella todos los beneficios a ambos bandos, a aquella población entera. Este soldado ha logrado cumplir su misión. A través de su acción ha logrado un gran beneficio para todos.

Desde tiempos remotos la humanidad vive enfrentada con sus iguales en una constante batalla. Pareciera que los que deberían ser los mejores aliados de la humanidad se han convertido en sus peores enemigos. Mientras el conocimiento es más extenso y profundo, pareciera que el ser humano tiene menos sabiduría para lidiar con los asuntos más sencillos e intrínsecos a la vida. Mientras se acrecienta el enfoque en el placer, pareciera que más enfermedades hacen nido en la sociedad. Mientras más armas se fabrican bajo el pretexto de alcanzar la paz, más inocentes mueren, mientras hombres perversos continúan con vida subyugando, destruyendo a inocentes. Mientras unos entregan todas sus fuerzas por el bien de la humanidad; otros matan, mienten, engañan, roban y comprometan la vida de naciones enteras para lograr y mantener el poder. Mientras más nos esforzamos pareciera que la línea aún sigue rota.

Hay otra historia, mucho más conocida, más popular que la historia de la pintura Attraverso. Esa historia constituye el verdadero Attraverso. Algunos la conocen y la han hecho el fundamento de su existencia. Muchos no la han entendido, otros la han escuchado pero la ignoran. En la actualidad, un grupo que va en ascenso, la cree una falacia. Pero la verdad nunca deja de ser, aunque no la quieras ver, aunque la ignores, aunque la niegues. Esta otra historia constituye el fundamento de toda la cristiandad. Es la historia de la reconciliación; la historia de quien estableció el puente entre la humanidad y su Creador. Es la historia del Attraverso, del «por medio de», del «a través de». Es la historia de Cristo. ¡Es la historia de la cruz!

Es la historia de quien vino a reparar la línea rota por medio de su amor.

“Nada se ha inventado sobre la tierra más grande que la cruz.

Hecha está la cruz a la medida de Dios, de nuestro Dios.

Y hecha está también a la medida del hombre.

Hazme una cruz sencilla, carpintero,

sin añadidos ni ornamentos,

que se vean desnudos los maderos,

desnudos y decididamente rectos,

los brazos en abrazo hacia la tierra,

el astil disparándose a los cielos.

Que no haya un sólo adorno que distraiga este gesto,

este equilibrio humano de los mandamientos.

Aquí cabe crucificado nuestro Dios,

nuestro Dios próximo, nuestro pequeño Dios,

el Señor, el Enviado Divino, el Puente Luminoso,

el Dios hecho hombre o el hombre hecho Dios,

el que pone en comunicación nuestro pequeño recinto planetario solar

con el universo de la luz absoluta.

Aquí cabe… crucificado… en esta cruz…

Y nuestra pobre y humana arquitectura de barro

cabe ¡crucificada también!”

Felipe Camino Galicia de la Rosa (León Felipe).

«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre,

sino por mí». Juan 14:6.

Rosalía Moros de Borregales

 

 

 

 

 

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