Sublime gracia.

El pasado 1 de enero el famoso himno Amazing Grace, traducido al español como Sublime gracia o Asombrosa gracia cumplió 250 años. Como pocas canciones a través de la historia este himno aún continúa siendo parte esencial de las celebraciones cristianas alrededor del mundo. A lo largo de los últimos 250 años Amazing Grace cuenta con más de 3.000 distintas grabaciones interpretadas por músicos o grupos musicales según reporta la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Artistas como Elvis Presley, Aretha Franklin, Il Divo y Andrea Bocelli han entonado este himno con inmensa pasión.

Fue escrita por John Newton, nacido en Londres en 1725, quien fuera marino dedicado al tráfico de esclavos. Al principio de su adolescencia su padre pretendía que hiciera carrera militar en la Royal Navy, pero su rebeldía innata y su conducta irreverente terminó llevándolo a la flota civil dedicada a comprar esclavos en Sierra Leona, África para su posterior traslado a los Estados Unidos. Por lo cual, su vida transcurrió por muchos años en alta mar. Debido a este trabajo incesante como marino logró alcanzar el rango de capitán.

No obstante, como Dios concede oportunidad a cada ser humano para rectificar su camino, el capitán Newton tuvo que enfrentar una gran adversidad que cambiaría su vida para siempre. En el año 1748 estando a bordo de su barco The Greyhound quedó atrapado cerca de las costas de Irlanda en una tormenta sin precedentes en su vida; la cual le llevó a elevar un gran clamor al Cielo. Newton le prometió a Dios que si él y su tripulación se salvaban dedicaría el resto de su vida al servicio de Dios.

En 1764 se ordenó en la iglesia de Inglaterra en Olney. Su vida cambió al conocer las Sagradas escrituras y comenzó una gran cruzada en favor de la abolición de la esclavitud. En el servicio de Año Nuevo de 1773 presentó por primera vez su himno Amazing Grace para acompañar su enseñanza basada en I Crónicas 17:16-17 en la iglesia de San Pedro y San Pablo, en la localidad inglesa de Olney. El texto bíblico dice lo siguiente: “Entonces entró el rey David, se sentó delante del SEÑOR y dijo: “Oh SEÑOR Dios, ¿quién soy yo, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí? Y esto te ha parecido poco, oh Dios, pues has hablado del futuro de la casa de tu siervo, y me has mirado a mí como a uno de los hombres más excelsos, oh SEÑOR Dios”.

Newton y su buen amigo William Cowper habían desarrollado la práctica de componer himnos con la finalidad de ayudar a sus feligreses a comprender más profundamente sus sermones. En 1779 en conjunto publicaron una obra titulada The Olney Hymns, en la cual recopilaron todos esos himnos que habían compuesto juntos. En esta obra estaba incluida Amazing Grace, cuyo primer título fue Faith’s Review and Expectation (Revisión y expectativa de la fe). La melodía original se perdió y la que conocemos hoy es la del himnario estadounidense The Southern Harmony, que data de 1835. Este himno tuvo especial relevancia para la comunidad afroamericana estadounidense durante las luchas sociales por los derechos civiles. Quizá porque la última estrofa actual, la cual no fue escrita por su autor original, apareció por primera vez en la novela sobre la esclavitud, llamada La Cabaña del tío Tom (1852).

Para la celebración de los 250 años de este himno que ha inspirado a millones en el mundo a volver su mirada al Creador, la ciudad de Olney llevó a cabo un servicio especial en la iglesia de San Pedro y San Pablo, la misma a la que perteneció Newton, en el cual el reverendo Andrew Pritchard-Keens, quien la dirige en la actualidad, hizo énfasis en que Newton estuvo perdido durante años en su práctica de tráfico de esclavos; sin embargo, clamó a Dios y pudo conocer la asombrosa y sublime gracia de Dios que lo perdonó y lo libró del mal.

En el marco de dicha celebración se lanzaron 250 globos al aire en medio de una caminata dirigida por el shérif de Buckingham y el vicario de la iglesia de San Pedro y San Pablo. También se cantaron numerosos himnos de The Olney Himns y la caminata conmemorativa culminó con todos los presentes entonando Amazing Grace. También el museo de la Biblia de Estados Unidos ha puesto en marcha una exposición virtual para conmemorar el 250 aniversario de Sublime gracia. La exposición conduce al visitante a través de la historia de Amazing Grace, mostrando imágenes de himnarios que contienen la canción. Además, una cronología de algunos de los momentos más cruciales en la historia de la canción, así como la correspondencia de cada verso de la canción con una parte de aquel sermón de Año Nuevo para la cual Newton la escribió.

En el libro Thoughts upon the African slave trade (Reflexiones sobre la trata de esclavos africanos) Newton afirmó: “Yo mismo era, en efecto, un cautivo y un esclavo”, refiriéndose a su propia condición espiritual. Tras ser rescatado milagrosamente de aquella tormenta que le hizo clamar a Dios, tuvo un encuentro transformador que cambió su vida para siempre. Fue allí donde, según cuenta en el mencionado libro, que corrió a los pies de Dios, según había aprendido de su madre. A partir de ese momento, su fe continuó creciendo hasta convertirse en ministro.

El himno dio voz al agradecimiento del rey David por la gracia de Dios, en la promesa del pacto de un reino que perduraría a través de todas las generaciones. Fue precisamente esa gracia de Dios que experimentó Newton lo que lo llevó a desear que muchos fueran alcanzados por la misma misericordia, y a plasmarla en el icónico himno. Newton escribió sobre la necesidad de la gracia irresistible de Dios para salvarnos. El pacto que Dios hizo en 1 Crónicas 17 fue un pacto que sobreviviría a David. Es un pacto que se cumplirá en el reino eterno de Cristo.

El cancionero original de Newton no incluía las partituras, razón por la cual a medida que la canción comenzó a darle la vuelta al mundo, la melodía comenzó a variar de acuerdo a la geografía. Luego de diversas adaptaciones, el musicólogo americano William Walker recogió una combinación de la letra de Amazing Grace con una melodía de otro autor en una recopilación de canciones que publicó en 1835 y que se hizo muy popular durante la segunda mitad del siglo XX. La obra de Walker fue pues la que fijó la letra y la música de la versión de Amazing Grace que ha llegado hasta nuestros días.

En 1947 la cantante Mahalia Jackson, conocida como la reina del góspel, de Nueva Orleans, fue quien al cantarla, le imprimió un sentimiento tan profundo, el cual ha influido en todas las versiones que se han hecho posteriormente. El éxito del single de Jackson estableció Amazing Grace como un referente discográfico y radiofónico que salió de las iglesias, para luego, en los años sesenta ser interpretado por un gran número de artistas. Durante su segundo período el presidente Barack Obama, sorpresivamente, entonó este himno en el funeral por las víctimas del atentado perpetrado en una iglesia de Charleston en el que murieron 9 personas. El pueblo estadounidense lo conoce tal como si fuera un Himno nacional y se encuentra profundamente arraigado entre los cristianos de todas las razas.

Sublime gracia.

Sublime gracia del Señor

Que a un infeliz salvó.

Fui ciego mas hoy veo yo.

Perdido y Él me hallo.

Su gracia me enseñó a temer.

De mis dudas El me libró.

Oh cuán precioso fue a mi ser,

Cuando él me transformó.

Y ahora libre soy, Dios me salvó.

Y mis cadenas ya Él rompió.

Y como un río fluye el perdón.

Sublime gracia, inmenso amor.

En los peligros o aflicción

Que yo he tenido aquí,

Su gracia siempre me libró

Y me guiará feliz.

Ya libre soy, Dios me salvó.

Y mis cadenas ya el rompió.

Y como un río fluye el perdón,

Sublime gracia, inmenso amor.

Y cuando en Sión por siglos mil,

Brillando esté cual sol,

Yo cantaré por siempre allí,

Su amor que me salvó,

Su amor que me salvó,

Su amor que me salvó.

Ya libre soy, Dios me salvó,

Y mis cadenas ya Él rompió.

Y como un río fluye el perdón

Sublime gracia, inmenso amor.

Sublime gracia, inmenso amor.

Fue por amor, su gran amor

Su gracia me salvó.

Fue por amor, su gran amor

Su gracia me salvó.

Todo lo hizo por amor.

“No podemos velar, a menos que Él vele con nosotros; no podemos luchar, a menos que Él luche con nosotros; no podemos estar de pie un momento, a menos que Él nos sostenga”. John Newton.

Rosalía Moros de Borregales.

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