La niña de Sus ojos.

El ojo es una de las estructuras más maravillosas del ser humano. En un sentido anatómico y fisiológico estricto, los ojos constituyen el sentido que nos permite entender y evaluar el mundo con más precisión que cualquier otro. En tan solo microsegundos los ojos ven, siguen, enfocan y procesan imágenes que se mueven a cientos de kms. por hora. Los ojos están siempre ávidos de luz, su diseño de lentes acuosas y protéicas controladas por músculos la atrapan y la canalizan. En su recorrido, la luz se encuentra en primer lugar con la córnea, una lente aseada y lubricada alrededor de 10 veces por minutos con cada parpadeo.

La córnea admite y dirige los rayos de luz hacia una segunda lente, el cristalino, a través de la pupila, ese pequeño agujero en el centro del colorido iris que en una fracción de segundo puede pasar de una posición expandida a la contracción. Es esta estructura, la pupila o niña del ojo, la que constituye la puerta de entrada de los haces de luz para llegar a la retina, esa diminuta e inteligente estructura de 0.254 milímetros de ancho que posee más de 120 millones de células llamadas foto-receptores las cuales convierten la luz en impulsos eléctricos que el cerebro es capaz de descifrar convirtiéndolos en lo que denominamos imágenes.

Desde que nuestra familia fue bendecida con una nieta, una hermosa niña que nos ha brindado la posibilidad de conocer y profundizar otra dimensión del amor, he usado con bastante frecuencia para dirigirme a ella, la expresión “la niña de mis ojos”. Porque esta frase manifiesta el significado más profundo de mi alma. Ella, nuestra niña, ha traído luz a nuestras vidas, nos ha iluminado el corazón con su ternura, ha hecho resplandecer nuestros rostros de alegría. Tal como anatómicamente sucede con el ojo, ese pequeño agujero llamado pupila es la puerta de entrada a la luz que nos permite ver la belleza del mundo a nuestro alrededor, de la misma manera cuando alguien es la niña de tus ojos, ilumina tu vida, le da significado y es profundamente apreciado.

Bíblicamente, encontramos esta expresión como una manera en la cual el Todopoderoso se refiere al cuidado de su pueblo escogido, Israel. En el libro de Deuteronomio, parte del pentateuco de Moisés, hay todo un capítulo en el cual Dios trae a la memoria de sus hijos todo el cuidado que ha tenido con ellos, estando a su lado. El verso 10 del capítulo 32 dice: “Lo halló en tierra desértica, en medio de la soledad rugiente del desierto. Lo rodeó, lo cuidó, lo guardó como a la niña de sus ojos”. Una expresión que exalta la ternura de Dios por Israel, su pueblo amado y más valioso para Él que ningún otro pueblo de la Tierra.

“Porque tú eres un pueblo santo para el SEÑOR tu Dios; el SEÑOR tu Dios te ha escogido para que le seas un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra. No porque ustedes sean más numerosos que todos los pueblos, el SEÑOR los ha querido y los ha escogido, pues ustedes eran el más insignificante de todos los pueblos. Es porque el SEÑOR los ama y guarda el juramento que hizo a sus padres, que los ha sacado de Egipto con mano poderosa y los ha rescatado de la casa de esclavitud, de mano del faraón, rey de Egipto. Reconoce, pues, que el SEÑOR tu Dios es Dios: Dios fiel que guarda el pacto y la misericordia para con los que lo aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”. Dt. 7:7-9. Israel es extremadamente valioso y preciado para Dios.  La expresión «la niña de mis ojos» describe el amor inquebrantable de Dios por su pueblo escogido. Este entendimiento nos muestra la fidelidad de Dios hacia aquellos que le pertenecen.

De los desafíos históricos que han vivido los Israelitas podemos darnos cuenta que siempre, a pesar de todo el ensañamiento contra ellos, permanecen en pie y se levantan con la cara en alto. Pareciera que Dios quiere demostrarle al mundo que, en efecto, Israel es la niña de sus ojos. Como lo muestra el cumplimiento de la profecía del renacimiento de Israel como estado independiente que ocurrió en 1947. Entre otros  habla el profeta Isaías: “No tengas miedo, pues yo estoy contigo. Desde oriente y occidente haré volver a tu gente para reunirla. Diré al norte: “Devuélvelos”, y al sur: “No te quedes con ellos. Trae a mis hijos y mis hijas desde lejos, desde el extremo del mundo, a todos los que llevan mi nombre, a los que yo creé y formé, a los que hice para gloria mía.” Isaías 43:5-7.

El renacimiento de Israel como nación fue un proceso complejo que culminó con la declaración de independencia el 14 de mayo de 1948. Después de la Primera Guerra Mundial, la Liga de Naciones otorgó a Gran Bretaña el mandato para Palestina, que incluía la tierra que ahora es Israel y Jordania. A lo largo del mandato británico, la población judía creció significativamente debido a la inmigración sionista. Después de la Segunda Guerra Mundial, la situación se volvió muy tensa. La persecución nazi y el Holocausto aumentaron la urgencia de un hogar judío. Frente a esa creciente tensión, la ONU propuso un plan de partición que buscaba dividir Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe.

El plan fue aceptado por los judíos, pero rechazado por los países árabes. A pesar de la oposición árabe, David Ben Gurion, líder de la comunidad judía en Palestina, proclamó la independencia de Israel el 14 de mayo de 1948. Inmediatamente después de la declaración, varios países árabes atacaron a Israel, dando inicio a la Guerra de Independencia. El Armisticio de 1949 dio fin a la guerra con una serie de acuerdos, estableciendo las fronteras de Israel y consolidando su existencia como un estado independiente.

A pesar de la declaración y existencia de Israel como un estado independiente, los conflictos han continuado a lo largo de las décadas y pareciera que en cada una Israel ha tenido cambios territoriales que han significado la pérdida de tierras, de las pocas que realmente posee. Sin embargo, no ha habido ningún enemigo que haya conseguido amilanar a ese diminuto país lleno de gigantes en inteligencia. Israel ha desarrollado una sólida capacidad militar y tecnológica, lo que le ha permitido enfrentar y responder a amenazas de manera efectiva. Su enfoque en la innovación y la seguridad ha contribuido a su posición en la región.

Además, Israel ha mantenido alianzas estratégicas, especialmente con Estados Unidos, lo que le ha proporcionado apoyo político, militar y económico. Esta cooperación ha sido un factor significativo en la capacidad de Israel para hacer frente a los desafíos. Israel ha demostrado habilidad para responder rápidamente a situaciones de crisis, adaptándose a las amenazas cambiantes y utilizando estrategias militares y diplomáticas efectivas. Israel ha invertido significativamente en su capacidad de defensa, lo que incluye sistemas de defensa antimisiles, inteligencia avanzada y una fuerza militar bien entrenada.

Es importante señalar que la situación actual es compleja, con múltiples perspectivas y desafíos para todas las partes involucradas. Por consiguiente, no pretendemos hacer un análisis de la guerra sino exaltar la bondad de Dios para con Israel y recordar que Dios lo ha amado como “a la niña de sus ojos”.

“El Señor Todopoderoso me ha enviado con este mensaje contra las naciones que los saquearon a ustedes: “Cualquiera que toque a mi pueblo, toca a la niña de mis ojos. Por eso, yo mismo lucharé contra esas naciones, y haré que sus propios esclavos las saqueen”. Zacarías 2:8-9.

Rosalía Moros de Borregales.

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