El recuerdo de la Aurora
En homenaje a mi hermana
María Aurora a 3 años de su partida a la aurora eterna.
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María Aurora mía,
ya no cuento los días como antes,
cuando anhelaba prolongar tu existencia, cuando me rehusaba a dejar de contemplar
la belleza de tu alma, siempre revelada en tu mirada y en tu preciosa sonrisa.
Ahora marco los silencios de
mil palabras que se quedan
mudas en mi alma,
Ahora cuento tus memorias
que atesoro para que no envejezcan;
para que el paso del tiempo no las marchite.
Ahora entiendo que no hay días para ti
porque la luz de la Vida iluminó por
completo tu ser.
Mientras yo sigo amaneciendo pensando
en tu luz, mi dulce Aurora.
Allá, a donde has partido sin retorno
no hay relojes, el tiempo no apremia.
No hay fatiga en la espera.
En cambio, aquí, cada hora que pasa duele
sin remedio, escuchando a lo lejos tu voz,
el eco de tu risa y la ternura de tu corazón.
Hoy se cumplen tres años…
y sin embargo,
hay días en los que estás tan presente
que el corazón me salta al pensar
si de verdad te fuiste o
si sólo aprendiste a habitar
donde mis ojos
ya no te pueden alcanzar.
María Aurora,
me dejaste tu nombre como promesa:
la certeza de que un nuevo día vendrá,
donde no habrá más lágrimas,
ni enfermedad,
ni despedidas.
Hasta entonces,
yo seguiré celebrando tu vida,
con cada flor no vista
que tu recuerdo haga brotar en mi interior,
con cada rayo de sol
que me acaricie la piel
como si fuera tu dulce mano, incógnita, acariciándome, con cada palabra que escriba iluminada por la Aurora,
con la tinta de la eternidad.
Te amo, hermanita hasta nuestro
encuentro en la Aurora eterna.
Rosalía Moros de Borregales.


