Los Salmos: anatomía del alma – Cuando el alma espera en Dios

Los salmos: anatomía del alma

Episodio III

Cuando el alma espera en Dios

 

“De lo profundo, oh SEÑOR, a ti clamo. SEÑOR, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.” Salmos 130:1-2. 

 

Cuando leo el Salmo 130 siento mi alma enlazada con la del salmista a través de los siglos. Su clamor se parece al mío; sus palabras describen mi vivencia, el deseo más profundo de mi alma. Dirijo mi mirada a los Cielos, buscando, inquiriendo, anhelando Su presencia, esperando sentir Su amor, saber que la voz de mi oración ha llegado a Sus oídos. Es una oración que ha nacido desde lo más profundo del alma; desde ese lugar de la intimidad del corazón que expone su dolor y su verdad. 

El clamor del salmista es desde las profundidades; como buzo se que a medida que nos adentramos en lo profundo del océano, la oscuridad se va haciendo más palpable, la presión aumenta y el consumo de oxigeno es mayor. Tal como en las profundidades de la vida; esos tiempos en los que pareciera que no tenemos la capacidad de hacer frente a lo que tenemos por delante. Necesitamos más de quienes son vitales para nuestra existencia e inexorablemente comprendemos que necesitamos más y más de Dios. Es precisamente, en esos momentos en los que el clamor surge como un grito de auxilio, como la oración más pura y sincera.

 

“JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.” Salmo 130:3-4.

 

Este versículo me hace vibrar de emoción, me conmueve hasta lo más profundo, me enternece. El salmista, en su disertación con Dios, nos abre una puerta inmensa, sin saberlo nos lleva a la cruz; allí donde nuestras faltas fueron pagadas con el precio de la sangre de Cristo, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Si no encontráramos en Dios el perdón ¿cómo podríamos orar? ¿Cómo podríamos reverenciarlo, amarlo, adorarlo? Pero en Él hay perdón; él nunca menosprecia un corazón contrito y humillado delante de su presencia. “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Salmos 51:17.

 

“Esperé yo al SEÑOR, esperó mi alma; en su palabra he esperado.” Salmos 130:5.

 

La palabra griega usada como esperar en este salmo es hupomone que a diferencia de la espera impaciente o desesperada significa perseverar a pesar de la carga, permanecer, sostenerse como viendo al Invisible, como dice el libro de Hebreos. Es una espera llena de esperanza, una espera en la que, a pesar de la incertidumbre del futuro, la mirada se eleva al horizonte, los pulmones se llenan de aire y el alma reconoce que Dios está presente y nunca dejará de estar. No es resignarse. No es vivir un día tras otro contando las horas; es esperar con confianza, como el agricultor que una vez que ha sembrado la semilla sigue trabajando en su cuidado, con la certeza que allí, debajo de la tierra, está ocurriendo un proceso de muerte a vida. El agricultor sabe que la semilla no quedará debajo de la tierra, sino que germinará, crecerá y dará frutos.

Como la espera de la mujer encinta, una espera en la que se gesta la alegría, en la que la mujer  entrega su cuerpo al misterio que Dios va tejiendo dentro de ella; con la certeza que luego de los nueve meses podrá tener al bebé en sus brazos. Es una espera con propósito, el propósito sublime de la vida humana. “Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.” Eclesiastés 11:5. Y así percibo al salmista, dispuesto a esperar en Dios, dispuesto a hacer del tiempo de su espera una reverencia al SEÑOR. 

 

“Mi alma espera al SEÑOR más que los centinelas a la mañana, Más que los vigilantes a la mañana.” Salmos 130:6.

 

Todos los que trabajan durante la noche anhelan ver la luz del alba; cuando el sol despunta con sus primeros rayos el corazón se llena de alegría; la noche ha terminado, la lucha ha cesado. Ahora es tiempo de luz. El salmista sabe que aunque parezca que Dios está lejos, que no escucha su clamor, llegará el día en que, sin darse cuenta, la oscuridad ya no le rodeará y la luz alumbrará su vida como el sol ilumina el firmamento. Es una seguridad interior invulnerable; como un niño cargado por su padre que duerme tranquilo en su pecho porque sabe que es su lugar seguro. Porque la esperanza cristiana no descansa sobre acontecimientos, descansa sobre el carácter de Dios. Y Dios escucha la oración, el clamor de quienes se acercan a Él.

El salmista comienza su clamor desde las profundidades; nada nos indica que sus circunstancias hayan cambiado; lo que si cambió, en el proceso de la oración, fue su mirada sobre sus circunstancias. Comprendió que esperar en Dios consiste en caminar cada día con la certeza de que Dios perdona, que Dios tiene misericordia, que Dios escucha y que Dios está obrando, aun cuando nuestros ojos todavía no puedan verlo.

 

“Espere Israel (Venezuela) al SEÑOR, Porque en el SEÑOR hay misericordia, y abundante redención con él; y él redimirá a Israel (Venezuela) de todos sus pecados.” Salmo 130:7-8.

 

Rosalía Moros de Borregales.

 

¿Te ha gustado? Compártelo.

Suscríbete gratis al newsletter

  • Maritza Morllo

    Hermoso Salmo
    Reconforta mi Alma y me da Paz.
    Gracias por compartirlo.

  • Cecilia Moros Martin

    Estoy dispuesta cada día más a esperar en Dios; a hacer del tiempo de mi espera en ÉL una reverencia a Mi Señor y Mi Dios! Mi espera descansa sobre Su Carácter. Dios siempre me escucha; continuamente me acerco a ÉL, de hecho, creo que siempre estamos el uno cerca, muy cerca el uno del otro. Estoy con ÉL y ÉL conmigo. No lo dudaré jamás!
    Gracias, mi amada Rosalía por este artículo tan extraordinario! Que Dios llene tu alma y todo tu ser, de más Luz, Sabiduría de lo Alto, Amor, Gozo, y Paz inalterable.

  • Que hermoso mensaje , Dios bendice tu Don de escribir para mantener la fe en los que esperamos su llegada. 😘

  • Rosalía , es una delicia leerte y profundizar en la palabra de Dios bajo tus pensamientos e inspiraciones 🙏🙏🩷🩷
    Gracias por este espacio!!

  • Diana Moros

    Se ensancha nuestro interior con Su Palabra que es Su misma Presencia tomando el lugar que le corresponde en nuestro interior y Su paz se expande llenándolo todo.
    Gracias hermana por ser instrumento de Tu Amado Redentor Cristo Jesús.

  • Maria Corina

    Tu último párrafo…dónde concluyes con certeza más reflexión quién es Dios y como obra en nuestras vidas aunque nosotros no lo veamos!!
    Gracias por recordar y explicar con profundidad la grandeza de DIOS!!
    TQM
    DIOS te bendiga

Tambien puedes dejar un comentario

Otros artículos que podrían interesarte